Fracking: desarrollo para quién?

Moratoria al Fracking

La polémica del fracking tiene una historia y un contexto de intereses que vale la pena desmenuzar, porque muestra cuál es el costo que el gobierno está dispuesto a que paguemos los argentinos y mendocinos, y quiénes son los beneficiarios de tal sacrificio público.

Con datos de la realidad y de la historia reciente pretendo introducirme en el debate que el gobierno monta y pretende ridiculizar: de un lado el progreso y la industria, y del otro los ecologistas catastrofistas.

Esto desde ya busca desacreditar a las asambleas socio ambientales que son una voz genuina que defiende un desarrollo armónico entre las generaciones presentes y las futuras, como bien manda nuestra Constitución en el Art. 41. Discutir un proyecto de desarrollo nacional autónomo con cuidado ambiental hoy precisa de la moratoria al fracking y de otra política energética, recuperando lo mejor que nos ha dejado la historia reciente en esta materia.

El debate infantil de “ambientalistas fundamentalistas vs. gobierno desarrollista” desde ya que está armado a la medida del oligopolio petrolero, el gran beneficiado del fracking. El año 2010, cuando la Argentina pierde el autoabastecimiento energético, llega a su fin la destrucción de los dos pilares que sí habían resuelto con éxito la oferta de energía hasta ese momento. Uno de esos pilares fue el modelo ideado por Enrique Mosconi de una industria del petróleo dominada por el monopolio estatal con una YPF vanguardia en la región. Y el otro pilar fue el desarrollo nuclear con las centrales Atucha I y II que significaron un gran avance en la diversificación de la matriz energética -hoy altamente dependiente de los hidrocarburos- pero luego abandonado por la flaqueza en la defensa de un desarrollo nacional al ceder a las presiones internacionales de los países que sí tienen ese desarrollo nuclear como estratégico para su desarrollo.

 

Las ideas del Gobernador Cornejo y el presidente Mauricio Macri son estas:

Se trata de un desarrollo armónico para la provincia; es un método seguro que no contamina en absoluto por los rigurosos controles que hace el Estado; trae más regalías; y genera fuentes de trabajo.

Vamos por parte: la medida de la armonía que pide Cornejo no resis Cuál es la armonía social le pregunto yo a Cornejo, si las empresas petroleras YPF, el Trébol, o la Chevron, de su facturación destinan a lo sumo el 8% a salarios, mientras una Pyme destina un 50%. Y si hablamos de ganancia, una pyme pelea por un 15% del capital invertido, mientras estos monopolios andan por un 60% de rentabilidad, gracias a que gozan de mercados cautivos. Y qué armonía se proclama si las regalías petroleras destinadas a las arcas provinciales sólo llegan al 2,5% de la facturación de combustibles en el provincia , por lo que el 1 argumento de salvar el déficit presupuestario entregando el petróleo sólo tiene justificación en un pensamiento muy entreguista. Son migajas comparadas con la gran torta del petróleo. Sobre los “rigurosos controles” que promete Cornejo, hay mucha tela para cortar. Primero tienen que sincerar el grado de contaminación actual por décadas de falta de control estatal en el desarrollo de petróleo convencional.

Hay más de 500 pasivos ambientales que según los contratos se debieron remediar en 2017 y nadie se hizo cargo. Segundo, el gobierno permite el fracking, que es un método más riesgoso que la extracción convencional por los químicos y la gran presión del agua que utiliza, en forma acelerada y autoritaria sin tener una línea base del estado ambiental para poder comparar en el futuro el real impacto sobre el ambiente. Eso de transparente y de voluntad de controlar deja mucho que desear, porque difícilmente se va a poder controlar algo que no se sabe cómo estaba antes del impacto de esta nueva tecnología. La entrega del petróleo y del gas al oligopolio petrolero (un puñado de empresas) con sus casas matrices en EEUU, China o Rusia, deja inerme a la posibilidad de control por parte del Estado provincial, siempre falto de recursos y mendigando inversiones que nunca llegan. Es como poner de un lado del ring a Mike Tyson y del otro al canario Tweety. Para cubrirse de posibles juicios ambientales el acuerdo del Gobierno Nacional en el 2013 con la Chevron fue secreto y utilizando sociedades off shore. Tan fuerte es este cartel petrolero que hasta el Ministro de Energía Aranguren fue puesto por la Shell.

Una salida para Malargüe

El intendente de Malargüe Vergara Martínez es el más enfático defensor del “trabajo” que traerá el fracking. Humildemente le propongo algunas ideas que creo darán trabajo a la población desocupada del departamento. La necesidad de impulsar la obra pública en Malargüe es urgente.

Según el INDEC, el 99% de la población no cuenta con el servicio de cloacas, y otro tanto no tiene red de gas natural, siendo el principal departamento productor del mismo. Los recursos necesarios para afrontar esas obras están en la coparticipación federal mal liquidada desde hace años. Una deuda que los gobiernos municipales y el provincial debieran reclamar firmemente al gobierno central. Según los últimos datos disponibles el producto bruto geográfico del departamento significó unos 5.600 millones de pesos (para el año 2010 son los últimos datos publicados), de los cuales fueron a las arcas nacionales unos 2.200 (40% de presión impositiva), y sólo recibió para el presupuesto municipal unos 120 millones (año 2010). O 1 En 2016, las regalías fueron de 187 millones de pesos por mes, y la facturación por 480 mil litros de combustible fue de 2.840 millones por mes. sea, sólo el 5% de los recursos que aportó volvieron al departamento, una verdadera estafa al pueblo malargüino. Ese mismo cálculo para Godoy Cruz da el 13%. Respecto a la desocupación, según el censo de 2010, habían 660 personas desocupadas, cosa poco creíble (sólo un 5,3%). Supongamos que en la actualidad sea el doble, unas 1200 personas. Reactivando el proyecto Potasio Río Colorado se lograría plena ocupación, pero hay que discutir que la industrialización del potasio se haga en la provincia y con capitales provenientes del ahorro nacional, con control ciudadano sobre el impacto ambiental, y no se exporte la materia prima a Brasil para luego importar los fertilizantes como es el plan original de Vale. Así como en 1907 el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, y su método de extracción conocido como convencional, fue un eslabón de la cadena del poderoso desarrollo nacional de ese entonces, el actual método del fracking, muy por el contrario, es un eslabón en la cadena de la dependencia de nuestro país. Esa dependencia tiene nombre y apellido, y se llama dependencia al oligopolio petrolero, favorecido con el desmembramiento y privatización de YPF y Gas del Estado a partir de la dictadura hasta la actualidad, que si bien se reestatizó el 51% de las acciones, le hacen jugar el papel de oficina de negocios, para que los mismos de siempre paguemos las inversiones, y los capos de la industria se lleven los beneficios. Esa dependencia está a la vista de todos, aunque los gobernantes de turno, Macri y Cornejo, quieran convencernos de que en realidad es el tren del desarrollo al que no podemos dejar de subirnos.

Propuesta:

Moratoria al fracking. Hasta que haya un consenso en la población, sobre todo de las zonas afectadas, sobre la armonía de la que nos habla Cornejo.

Audiencia pública sobre los costos de la energía y la renta hoy apropiada por las petroleras. Generación de fuentes de trabajo en obra pública y en industrias nacionales con todos los eslabones de industrialización en la provincia.

Apostar al desarrollo del petróleo y gas convencional que son tecnologías que hoy manejamos, al desarrollo nuclear paralizado, a la ejecución de las obras hidroeléctricas planificadas y no realizadas, y demás energías limpias como la eólica y solar.

 

 

 

 

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