La corrupción: ¿Problema de algunos individuos o componente estructural del sistema?

June 3, 2017

 

Este es un viejo tema que se va actualizando según los destapes del momento. Ahora el Lava Jato y el caso Odebrecht conmueven a todo el sistema económico, político y judicial de la Argentina. En Brasil hay 1.900 políticos implicados, incluyendo las más altas investiduras; en Argentina habría una lista de 80 o 90 coimeados. Los representantes del anterior y del actual gobierno se acusan mutuamente. Hay una danza de nombres kirchneristas o macristas, gritados o susurrados según las conveniencias de cada sector. El caso trajo a colación, pero de manera limitada según las preferencias políticas de los grandes medios de comunicación, otros nombres y hechos resonantes, como los de Skanka y Siemens. Traté de hacer memoria: Greco y las quiebras del fin de la dictadura; los pollos de Mazzorín; la leche de Vicco y los guardapolvos de Bauzá; Triacca padre y María Julia hija; el vaciamiento de los Bancos de Mendoza y Previsión Social; el empresario Moneta, el embajador Oscar Spinoza Melo y el juez Oyarbide; la venta de armas a Ecuador y la explosión de Río Tercero; el tráfico de efedrina y el triple crimen; el correo de Macri, la obra pública y los intendentes de aquí y de allá… Podríamos jugar al “Pruebe a decir de memoria y sin repetir nombres de corruptos que empiecen con A”. Si la lista de corruptos que podemos hacer de la A hasta la Z resulta tan larga, nos obliga a superar la superficie del fenómeno y preguntar por la esencia: ¿se trata de individuos que se desvían de las reglas de un sistema bueno?; ¿o se trata de un sistema intrínsecamente injusto y corrupto, enfermo, donde algunos individuos serían bienintencionados y honestos? En nuestro país: ¿es una excepción pagar una coima, quedarse con un vuelto, armar kioscos particulares con dineros públicos? ¿Es una curiosidad la transacción entre un funcionario corrupto y un empresario inescrupuloso? ¿Sorprende el espectáculo de una justicia que prescribe causas 20 años tarde sin resolver nada? ¿Son pocos los jueces complacientes con el gobierno de turno y envueltos en operaciones con los servicios de inteligencia? ¿Cuál es el modus operandi habitual para licitar y obtener obras públicas? La corrupción arranca en la base de un modo de producción capitalista que pretende vender su propia imagen de sistema virtuoso, donde las grandes fortunas se amasan con el sudor de la frente, y los millones de pobres y hambrientos son producto de su propia vagancia. Cuando su piedra fundamental es la explotación de trabajo ajeno, la apropiación privada de los frutos de la producción colectiva. Si agregamos que esas relaciones de producción capitalistas se dan en un país dependiente, cuyos bienes comunes (tierra, agua, minerales, petróleo, energía, alimentos) son disputados por varias potencias imperialistas que acumulan sobre nuestra desposesión; y que los gerentes de turno compiten entre ellos para entregar nuestros recursos a cambio de algún peaje; obtendremos algo más que una foto instantánea, veremos la película Argentina dependiente, saqueada desde afuera, explotada desde adentro, cuyo aparato estatal es funcional a esa estructura capitalista dependiente. Repasemos algunos nudos de esa estructura corrupta: * La deuda pública desde nuestro nacimiento nacional como gigantesco instrumento de opresión y de corrupción: títulos, papeles, burbujas, siempre la deuda eterna. Asistimos al endeudamiento de Videla-Martínez de Hoz, a la estatización de la deuda privada realizada por Cavallo y Alfonsín, a los canjes y megacanjes, a supuestos desendeudamientos y a celebrados reendeudamientos. ¿No es corrupción y delito haber pagado varias veces las deudas nominales mediante el pago anual de intereses y la renovación de préstamos sobre el capital? * La trata de personas y el tráfico de drogas, convertido en un paisaje natural en barrios humildes donde se reclutan los soldaditos, para deleite de selectos ambientes de lujo, donde consumen los que supuestamente combaten el narcotráfico. * El omnipresente sistema financiero, usura legalizada en perjuicio de la mayoría de los que producen la riqueza nacional. ¿Han sido condenados los autores y los beneficiarios del juego perverso de las bicicletas con dólares y tasas, del corralito y del corralón? de fines de los 90? Ejercicio de memoria: el 6 de febrero de 1989 se produjo el “dolarazo”, época de Alfonsín y de Kiguel en la vicepresidencia del Bco. Central, los bancos privados avisados a tiempo compraron dólares, previo a la devaluación. Hace poco Cristina y Kiciloff habilitaron la venta de dólares a futuro para beneficio de empresarios amigos y de actuales funcionarios del gobierno de Macri. * En Mendoza los bancos estatales (Mendoza y Previsión Social) funcionaron para beneficio de grandes grupos locales que no pagaron sus deudas, y una vez privatizados fueron vaciados por Moneta. Acaba de prescribirse la causa. Los socios locales del recordado dueño del Banco República hoy siguen con negocios y poder. Es corrupción dar y recibir una coima. Pero más grave y perjudicial para el pueblo y la patria es la corrupción de fondo nunca castigada. Por ejemplo, el ilegitimo y usurario endeudamiento externo, la privatización de YPF, la destrucción de los ferrocarriles. Corrupción y traición a la patria es que, en este momento, un Presidente ofrezca pruebas de amor a las potencias extranjeras entregando por monedas el petróleo argentino. ¿Acaso no deberían estar presos Menem y Cavallo por haber consumado la más vergonzosa entrega del patrimonio nacional? Y, si en 2012 estaba demostrado el vaciamiento de YPF por parte de su principal accionista Repsol ¿no es un acto de corrupción y un delito pagarle la supuesta expropiación de sus acciones? Es decir que la corrupción está en los tuétanos de la estructura dependiente del país y en los mecanismos fundantes del capitalismo. Gran parte de la burguesía local pierde todo carácter nacional para convertirse en intermediaria de los negocios de los monopolios extranjeros, buscando morder una tajada de los mismos. Las clases, sectores y fuerzas políticas que controlan el poder del Estado, acuerdan en descargar los ajustes sobre los sectores populares. Pero no son un bloque homogéneo y disputan entre sí: ¿a qué empresa le doy el soterramiento del Sarmiento? En este contexto, los diversos grupos del bloque dominante destapan ollas para jugar en la coyuntura política y golpear al adversario. Por eso, unos dicen que cobró Arribas, otros dicen que se protege a De Vido. Pero la mayoría del pueblo piensa que ambas cosas son verdaderas, ambos cobraron, y todos están enlodados en este caso Odebrecht y en muchos otros ocultos. Por algo Franco Macri fue uno de los beneficiados desde la dictadura hasta Kirchner. Báez y Calcaterra son dos expresiones del mismo sistema de sobreprecios y lavados. ¿Entonces? Entonces es la Hora del Pueblo. Instalando una alternativa de los trabajadores y los sectores populares para romper el control concentrado y extranjerizado sobre las palancas claves de la economía: tierra, finanzas, petróleo, minería energía, transporte, comunicaciones, comercio internacional. Recuperar la soberanía nacional y el control sobre las empresas estatales para no reincidir en las corruptelas y vaciamientos. Acabar con la injusticia de la justicia, y democratizarla profundamente. Desprivatizar el Estado, ayer feudo de burócratas políticos, y hoy negocio privado de los gerentes que ocupan los ministerios de Macri. Debemos animarnos a protagonizar esa lucha liberadora.

Carmelo Cortese 2 de junio de 2017

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

Guaymallen organiza la solidaridad ante la cuarentena

April 1, 2020

1/10
Please reload

Entradas recientes

March 29, 2020